Preguntarnos la razón por la que más de la mitad de la población mundial ha estado, sistemáticamente, anestesiada y aún sigue estándolo es intentar comprender las relaciones de poder que ponen en marcha las relaciones humanas.
La anestesia recorre la vida de todo los seres humanos que renuncian a una búsqueda propia, que viven con esquemas y papeles heredados e intentan llevar con dignidad los trajes que otros han diseñado. Sufren, se fustran y se quiebran si no dan la talla que aquellos diseños exigen. Todos en la misma sinrazón, para nosotras la peor parte. Pero, ¿qué se podía esperar de una cultura que se forma desde unas coordenadas donde la mujer era privada de su diferencia y a la que se le sustraia lo que la hacía específicamente humana - la psiqué-?
Despúes de veinticuatro siglos parece que andamos algo mejor en occidente, a nivel legal al menos. Aunque a nivel real las ruedas de la igualdad llevan en su interior tantos radios torcidos que impiden su rodar como cuentos en los que educan a las dóciles y dulces princesas del futuro.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario